lunes, 9 de noviembre de 2009

El mejor partido de la selección

Todos se han preparado para la ocasión. La mayoría trajo gorro o bufanda celeste y blanco. El flaco de sistemas que es un maestro de la tecnología colocó el televisor en la sala de reuniones del directorio y lo conectó al proyector de las presentaciones. Ahora tenemos pantalla gigante en el telón donde los jefes despliegan sus grandes planes. Estamos en el piso 15 y la vista es fantástica, pero oscurecieron la sala para ajustar mejor la imagen.

Cuando nos estábamos acomodando llego Marisa, mas conocida como “la potra”, “la salvaje”, “la bestia” etc, etc. Es del departamento marketing, “es creativa”. Se vino con la camiseta de la selección Argentina bien ajustada y no lleva puesto nada debajo. La muy hija de puta, Que despelote se armo.
- Siéntate aquí para ver mejor.
- Vení a este rincón así no te molesta el reflejo de la puerta.
Todos la querían cerca para tocar algo cuando festejáramos los goles. Sabíamos que habría goles y esperábamos al acecho. La flaca esta un poco “volada” pero todos le tienen ganas. Como es un poco alocada todos nos hacemos la película.

Estoy seguro que tiene algo con el gerente. Al resto ni bola le da, ya se sabe que petisos, pelados y pinches no mira. Así que....
Bueno en realidad pelado, lo que se dice pelado todavía no estoy. Pueden ser algunas entradas en la frente que me hacen muy interesante, dice mi mujer. Gordo tampoco, ahora hago el régimen de la luna y ya baje 2 kilos. Para el próximo verano estoy 10 puntos.

Como siempre hay un desubicado que se puso la camiseta de la selección con el traje. Ya sabemos de quien hablamos. Al jefe le revienta ese pendejo, parece que la juventud le da derecho a cualquier cosa. El también es “creativo”, tiene un MBA y como es sobrino de no sabemos quien piensa que esta mas allá del bien y del mal.

Lo que mas me molesta es que los jefazos fuman y hay que callarse la boca. Ella fuma pero no le diría nada. Esta por comenzar el partido y los nervios me devoran. Ya conozco como es esta historia, cuando nos llegan dos veces seguidas tengo que salir corriendo al baño. Me cago, pero lo que se dice me cago. Parece que canalizo por allí todos los nervios. Bueno, estamos a mitad del primer tiempo y “la potra” ya desapareció. Con la excusa del toilette seguramente se encuentra con el gerente. Pero para que carajo me ocupo de lo que no me importa. Mejor miro el partido.

Lo de siempre, todos me desnudan con los ojos. Espero que estén todos calentitos, con la camiseta bien ajustada se me notan bien las tetas. Estoy podrida de todos estos babosos, ¿para que me quedo aquí?, mejor voy al baño. Ninguno se imagina donde me gusta escuchar los partidos, ¡en el baño de hombres!. Esta cábala no falla, hoy ganamos.

Mejor me olvido de esa mina, cada ves me cuesta mas sacarmela de la cabeza. Encima no pasamos la mitad de cancha y los ingleses la tocan de lujo. Lo unico que falta es que nos hagan un gol. ¡Hay para que habré hablado!. Mejor dicho, para que habré pensado, les dieron un penal. Mejor me voy al baño. Bajo la tapa del inodoro y me siento hasta que escuche los gritos de los goles.

Que silencio se hizo, si esto demora me desmayo, siento un sudor frío. Como me da vueltas todo. ¿¿GOL??, si es un gol de los ingleses cagamos. Ahora si me desmayo. Si me mojo la cara me repongo.

Sale tambaleando y trata de llegar al lavatorio pero tropieza con gran estruendo y queda tirado en el piso.
- ¿que son esos gemidos? – dice Marisa y abre la puerta.
Ve a Marquitos tirado, con el rostro ceniciento y respirando muy mal.
- tiene un ataque cardiaco, piensa.

Le golpea le pecho y acerca su boca a la de Marquitos con algo de temor. Sopla en la boca entreabierta con muy poca pericia y muchas ganas. De pronto la sala del directorio estalla en gritos y comprende: GOL DE ARGENTINA.

- ¿empatamos? Pregunta Marcos.

Están muy cerca, muy nerviosos, y muy calientes. Sigue la respiración boca a boca, pero no esta claro quien asiste a quien.

- que dulce y suave besa, y sus manos tienen fuego en mi espalda. Delira Marisa.

-¡me esta besando! ¡por dios, huele a primavera, a campos, a potra. Le quiero subir la camiseta y no afloja. Por favor déjame besarte las tetas.

Ella lee sus pensamientos o sus deseos y se yergue para dejarlo acariciarla. La acaricia con los ojos, con las manos, con las piernas, con apasionada ternura.

El rumor de la tribuna, las exclamaciones, los Uuuuhhhhh en cada jugada peligrosa los excitan y con la cadencia obsesiva de AR-GEN-TI-NA, AR-GEN-TI-NA hacen el amor. Marcos no siente la dureza ni el frío del piso, solo percibe su bogar sobre olas primordiales. Marisa ha soltado la cabeza hacia atrás, cierra los ojos y con una intensa mirada interior ve el partido metida en la piel de sus compañeros en el salón. ¿Quien empuja más contra el arco de los ingleses? Las once voluntadas de celeste y blanco o las caderas encendidas. Cada vez más cerca del arco, cada vez más cerca del éxtasis. Finalmente tanta voluntad y pasión abrieron el arco. GOOOOOOLLLLL. Inmenso, apoteósico, merecido, luchado, traspirado, único. Finalmente.

Es el triunfo de la pasión rioplatense.

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